SERGIO GARCIA

México
Coordinador de Movimiento Congruencia

Sergio García es un vivo testimonio de que querer es poder. Tras reponerse de un terrible accidente, hoy coordina el programa Congruencia de Cemex, con el que promueve la cultura de incorporación al mercado laboral de personas con discapacidad.
Sergio Gerardo García Kabande (IAZ’85) culminó con éxito sus estudios profesionales; actualmente trabaja como coordinador de Planeación y Capital Humano del programa Congruencia, en Cemex México. Está casado con Norma Lozano López, con quien tiene dos hijos.

Hasta aquí, ésta parecería la descripción de vida de una persona cualquiera, pero no es así. El caso de Sergio García rebasa el parámetro de lo común y corriente: su desarrollo personal y profesional le ha costado más trabajo que a muchos. Hace 23 años, a la mitad de sus estudios profesionales, sufrió un accidente automovilístico; el resultado fue una lesión craneoencefálica que paralizó la mayor parte de su cuerpo, por lo que los médicos pronosticaron que nunca más volvería a caminar ni hablar… lo bueno fue que Sergio no lo creyó.

En Voluntad sin límite (2004), su autora, Ana Cecilia Canales García, ex compañera de trabajo de Sergio, narra cómo este joven puso todo su empeño para mejorar su condición física, con el apoyo de su familia y amigos cercanos. Su historia de lucha forma parte de este libro, y convida al lector no sólo a dejar de lado todo prejuicio hacia las personas con discapacidad, sino a convencerse de lo cierto del dicho popular de que “querer es poder”.

Escrito sin grandes pretensiones literarias, el libro resulta ágil en su lectura, pues su autora expone los hechos con claridad y precisión. Intercala el testimonio del protagonista con los de familiares y amigos que han compartido su lucha por ser tratado como una persona común y corriente. Incluye también recomendaciones sobre el proceso de rehabilitación y de reintegración social de las personas con discapacidad, así como las reglas de cortesía para comunicarse o referirse a ellas.
“De haber estado en un paraíso rodeado de amigos –antes del accidente–, de repente me encontraba en un monasterio del silencio. No hablaba con nadie, porque aún no salía mi voz, pero lo peor era que nadie me hablaba, siendo que necesitaba mucho que algún compañero me dirigiera unas palabras para sentir que alguien me tomaba en cuenta”, narra con pesar Sergio, en uno de los 14 capítulos que conforman Voluntad sin límite.

El protagonista de la historia reitera lo importante que es que una persona con discapacidad no sea tratada como un objeto o un inútil, sino que se le fomente la autoestima y se le motive a realizar las actividades cotidianas por su propia cuenta. Explica que en su caso, al principio, desarrolló como mecanismo de defensa una agresividad hacia quienes lo veían con extrañeza o se burlaban de él, sin darse la oportunidad de comprender que era una cuestión de desconocimiento de su situación personal. Esto explica, en parte, la idea de difundir la vida de Sergio a través de este libro, editado en forma privada en diciembre de 2004.

Aquel que por 15 años no fue seleccionado para laborar formalmente en alguna empresa –debido a su dificultad para moverse y hablar– coordina desde el año 2000 el programa Congruencia de Cemex, que otras compañías y agrupaciones empresariales de Nuevo León, con operaciones a nivel nacional, han empezado a adoptar. Con este programa, la empresa cementera busca “promover un cambio cultural que amplíe los horizontes de reclutamiento y selección, para incorporar profesionistas con alguna discapacidad a su planta laboral, además de establecer oportunidades productivas que permitan el desarrollo de la diversidad mediante la producción y suministro de algunos productos de uso común de la empresa”.

Entre los principios de esta iniciativa están el reconocimiento de las capacidades de estas personas y su derecho a ser consideradas, de manera igualitaria, en los procesos de selección de personal de las empresas.

También persigue que, progresivamente, se lleven a cabo acciones que faciliten el libre desplazamiento del discapacitado por la vialidad y por los centros de trabajo, independientemente de su circunstancia física o sensorial. Precisamente para entrar a coordinar este programa, Sergio García pasó por un proceso de selección en el que compitió intelectualmente contra otros candidatos al puesto… y lo obtuvo.

Convencido de su causa y de la empresa que representa, hoy trabaja con empeño en la promoción de esta nueva cultura laboral, pues ha vivido en carne propia todas las dificultades originadas por su condición.

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